“Estos zapatos son de Mario Vargas Llosa”

Américo_Huarco_Flores_x_Felipe_Sangiorgi-1754

Caminando por el Portal de Pumacahua, a un costado de la Plaza San Martín en el centro de Lima, me detengo repentinamente embelesado por una fotografía que cuelga en la parte superior del aparador de un lustrador. Él mira mis zapatillas y al ver que no puedo ser uno de sus clientes se me acerca muy emocionado con el único objetivo de hablarme del hermoso retrato de estilo tableaux vivants que le tomó hace tres años la fotógrafa Morgana Vargas Llosa, hija del ilustre Premio Nobel de Literatura peruano.

“Esta foto es lindísima – me dice –, Usted que es fotógrafo debe saber, lindísima, lindísima, hecho arte, la foto habla por mí, transpone diferentes culturas, me han sacado fotos gente de diferentes países del mundo, pero esta no es una foto cualquiera. Todo hace juego.” Y, cual crítico de arte,  continúa describiéndome todos los detalles de la hermosa imagen. Él se encuentra en un claro primer plano, los arcos recuerdan a París, la estatua ecuestre pareciera que sube por una colina, el cajón con sus utensilios de trabajo fue cuidadosamente acomodado y tiene una pequeña pantufla de cuero que no es más grande que un pulgar, más atrás hay una antigua fotografía suya de sus inicios como lustrador en 1958 y termina señalando abajo y a la izquierda: “Estos zapatos son de Mario Vargas Llosa”.

Se le ve radiante hablando del retrato y su orgullo se crece al decirme que la fotografía fue expuesta en el 2013 en Lima y en otras ciudades de América y Europa.

Tan solo después de toda la larga conversa artística es que Américo Huarco Flores me habla de su vida. Nació en Paucartambo, Cusco, en 1940 y a los 15 años conoció Machu Picchu, “cuando no subía ni un gringo allá arriba, antes eran ruinas, ahora es un santuario”. Llegó a Lima en mayo de 1958 e inmediatamente comenzó a trabajar como lustrador en las cercanías del Gran Hotel Bolívar, donde ha permanecido por casi 60 años. Esto le permitió conocer, conversar y lustrarle los zapatos a ilustres visitantes de la ciudad, entre los que recuerda a John Wayne, a Pelé, a Cantinflas, a Daniel Santos, a “El Viti”, a “Paquirri”, a “el Cordobés”, a Doris Gibson, a Neruda y a Saramago. Su día de trabajo comienza entre 8 y 9 de la mañana y se queda hasta las 6 de la tarde. Tiene ganas de seguir conversando, pero llega un cliente al que debe atender, entonces me despido.

Fotografías y textos ©2016 Felipe Sangiorgi

P.D. La hermosa e impactante fotografía que tanto llamó mi atención la realizó Morgana Vargas Llosa, hija de Mario Vargas Llosa, en conjunto con el fotógrafo peruano Jaime Travezán y con el director artístico David Tortora. La misma formó parte de la exposición “Mírame, Lima” que fue exhibida durante el año 2013 en Lima, Cartagena (España), París, Nueva York y México.

Para no incurrir en problemas de derechos de autor no la he puesto en este blog, sin embargo invito a que la disfruten aquí

 

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